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La ruta democrática que defiende Juan Dalmau para descolonizar a Puerto Rico


En los últimos días se ha hablado de un borrador de legislación que evalúa el congresista republicano Tom McClintock a favor de la independencia de Puerto Rico, promovido por un grupo de la diáspora llamado Puertorriqueños Unidos en Acción. Ese titular, por sí solo, puede crear confusión.

Por eso queremos dejar algo claro desde el inicio: ni Juan Dalmau, ni el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) tienen que ver con esa iniciativa. No la trabajamos, no la solicitamos y no la apadrinamos



Por qué no respaldamos esa estrategia

Podemos entender la intención de quienes desean “poner el tema sobre la mesa” en Washington. Pero una propuesta de independencia que se perciba como impuesta hace daño al objetivo principal: descolonizar con legitimidad democrática.

La descolonización no puede construirse con una percepción de exclusión, ni con la idea de que se pretende adelantar una fórmula por encima de la voluntad mayoritaria del pueblo. Si de verdad queremos cerrar el capítulo colonial, el proceso tiene que ser inclusivo y participativo.

Un principio básico: la independencia no se impone

En el PIP creemos en la independencia, sí. Pero también creemos en algo todavía más fundamental: la autodeterminación.

La independencia de Puerto Rico llegará el día que la mayoría de los puertorriqueños la escoja. Y para que esa mayoría pueda surgir, hace falta un proceso serio, negociado, claro y democrático, donde el país decida con información y con alternativas definidas.

Descolonizar no es reemplazar una imposición con otra.

La ruta que proponemos: la Asamblea de Estatus

Por eso impulsamos la Asamblea de Estatus. Este mecanismo busca lo que nunca han garantizado los plebiscitos amañados: un proceso que incluya al país, con reglas claras y con negociación real con el gobierno federal.

En esencia, la Asamblea de Estatus permite:

  • Que el pueblo elija delegados de opciones no coloniales ni territoriales.

  • Que esas opciones se trabajen en un proceso de negociación que aclare viabilidad, transición y responsabilidades.

  • Que luego Puerto Rico vote entre alternativas definidas, con conocimiento de causa.

Si queremos que el resultado sea respetado, el camino tiene que ser democrático desde el principio hasta el final.

Puerto Rico merece un proceso donde nadie tenga que “adivinar” consecuencias, donde nadie se sienta excluido, y donde la decisión final sea del pueblo. Esa es la diferencia entre un titular momentáneo y una solución histórica.

Ni Juan Dalmau ni el PIP están detrás de la propuesta que evalúa McClintock. Lo que sí estamos es defendiendo la ruta correcta: descolonización democrática e inclusiva.

Si quieres entender mejor cómo funciona este mecanismo, aquí lo explicamos en Patria Nueva: https://www.patrianuevapr.com/post/5-puntos-para-entender-la-asamblea-de-status-como-proceso-democr%C3%A1tico-de-descolonizaci%C3%B3n

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