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El hombre que gobierna sin que nadie lo haya elegido

  • hace 28 minutos
  • 2 min de lectura

Puerto Rico lleva semanas hablando de Francisco Domenech, el secretario de la Gobernación que aparece en cada escándalo del gobierno de Jenniffer González.


Pero hay una pregunta más profunda que pocos se hacen: ¿cómo es posible que una sola persona no electa por nadie tenga tanto poder sobre contratos, nombramientos y decisiones que afectan la vida de todos?


La respuesta está en una ley de 1956 que nadie ha cuestionado en serio hasta ahora.


Esa ley le permite al gobernador o gobernadora delegar casi cualquier función a quien quiera, sin límites claros, sin supervisión real y sin que esa persona tenga que pasar por ningún proceso de confirmación pública.


En la práctica, eso significa que alguien como Domenech, que nunca es electo ni confirmado por el Senado, puede intervenir en contratos millonarios, bloquear nombramientos y mover recursos del gobierno como si fuera el gobernador mismo.


La delegación de funciones sin límites es una transferencia de poder a alguien que no le responde al pueblo.


La delegación legislativa del PIP radicó esta semana el Proyecto de la Cámara 1333 para cambiar eso de raíz.


La propuesta crea por primera vez en Puerto Rico una ley que define claramente qué puede y qué no puede delegar un gobernador o gobernadora.


Establece que funciones como aprobar contratos, hacer nombramientos, mover fondos públicos o intervenir en decisiones de agencias son indelegables. Y prohíbe que personas que hayan trabajado como cabilderos reciban ese tipo de poder, exactamente la situación que describe el caso Domenech.


¿Qué significa esto para ti?


Que si esta ley existiera desde antes, lo que Domenech hace habría sido ilegal desde el primer día, no solo cuestionable. Y que cualquier gobernante futuro, incluyendo los que vengan después de Jenniffer González, tendrá los mismos límites.


El problema no es solo Domenech. El problema es un sistema que permite que exista un Domenech. Eso es lo que el Partido Independentista Puertorriqueño quiere cambiar.

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