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El proyecto de ley que decide si Puerto Rico se vende o se defiende

  • hace 2 días
  • 3 min de lectura

Hay un proyecto de ley en la Legislatura que suena técnico y aburrido, "Reforma de Planificación y Permisos", pero que en realidad decide algo muy simple: quién controla lo que queda de la isla.


Hoy, cuando alguien quiere construir cerca de una cueva, un bosque, una playa o una zona donde se forma el agua que tomamos todos, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) tiene que dar su visto bueno. Esto evita que se construya sin pensar en las consecuencias.


Este proyecto le quita ese freno al DRNA y se lo entrega casi completo al Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC), la agencia que existe para atraer inversión y aprobar proyectos, no para protegerte a ti ni el agua que tomas.


Esto es lo que cambia con esta ley:


Las cuevas y los sistemas de cuevas subterráneas, donde se filtra buena parte del agua que consumimos, ya no necesitarían el permiso del DRNA para que alguien construya encima.


El agua que tomas en tu casa dejaría de tener prioridad legal frente a otros usos cuando se evalúe un permiso de construcción.


Las especies en peligro de extinción, como la cotorra puertorriqueña o el coquí llanero, quedarían protegidas solo según un reglamento que aprueba el mismo DDEC que está aprobando los proyectos.


La zona del carso, de donde se abastece de agua a cientos de miles de hogares en el norte de la isla, queda abierta a explotación si el gobierno no compra esos terrenos en cinco años. Y se eliminan las fianzas que obligaban a las empresas a reparar el daño ambiental que causen. Sin fianza, no hay quien pague cuando se daña un ecosistema.


También se eliminan las protecciones específicas de los bosques de Puerto Rico y de las bahías bioluminiscentes, como la de Vieques y La Parguera, dos de los pocos lugares en el mundo donde existe ese fenómeno natural.


¿Por qué hacen esto?


Porque cuando se quitan los frenos ambientales, los proyectos se aprueban más rápido y más barato, y eso beneficia a quienes ya tienen el dinero y las conexiones para construir grandes desarrollos.

El problema es que ese beneficio no es para ti.


Es para los inversionistas políticos del PNPPD que financian campañas y después cobran con contratos, permisos y terrenos.


Mientras tanto, Puerto Rico ya está viviendo una crisis de agua, y este proyecto la empeora en lugar de resolverla.


Aquí no hay una segunda oportunidad. Una cueva destruida no se reconstruye.


Un acuífero contaminado no se limpia fácil. Si no defendemos la isla ahora, lo que se pierda no vuelve.


¿En qué etapa está el proyecto?


Todavía no se ha aprobado. Ahora mismo está pasando por vistas públicas en la Cámara y en el Senado, donde distintos grupos están dando su opinión, desde alcaldes hasta arquitectos e ingenieros.


Muchos de ellos, incluyendo al propio presidente de la Junta de Planificación, han dicho que el proyecto tiene problemas serios y necesita cambios antes de aprobarse.


Todavía hay tiempo de que se escuche al pueblo, pero también todavía hay tiempo de que se apruebe tal y como está.


La delegación del Partido Independentista Puertorriqueño se ha opuesto públicamente a este proyecto. Síguelos en redes para mantenerte informado.


Senadores: María de Lourdes Santiago y Adrián González Costa.

Representantes: Denis Márquez, Nellie Lebrón Robles y Adriana Gutiérrez.

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