¿Cómo podemos unirnos los puertorriqueños ante el tema del estatus?
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Independentistas, libre asociacionistas y estadistas llevamos más de un siglo por lograr la descolonización. Hay una manera de lograrlo unidos.
Es hora de hacer algo diferente.
Lo que ya sabemos
El PNP lleva años prometiendo la estadidad y no la ha conseguido. El PPD lleva décadas defendiendo el ELA y proponiendo cambios que el gobierno de Estados Unidos no le ha dado paso, y el propio Tribunal Supremo ha confirmado que Puerto Rico sigue siendo un territorio colonial.
El estatus no se resuelve en las elecciones generales. Pero es un tema importante y urgente. Estamos comprometidos con atenderlo de manera seria, amplia y responsable mediante una Asamblea de Estatus.
Lo que sí sabemos es que Estados Unidos ha reconocido en múltiples ocasiones, especialmente en los últimos años, que Puerto Rico es un territorio no incorporado sujeto a los poderes plenarios del Congreso. Una colonia.
El argumento de que el ELA es un estatus de dignidad y soberanía tiene cada vez menos credibilidad entre los propios puertorriqueños.
Y sabemos que la colonia nos cuesta porque nos niega los poderes para negociar con el mundo, proteger nuestros pequeños empresarios, industrias y comercio y tomar nuestras propias decisiones. Mientras el mundo avanza, nosotros seguimos maniatados.
Entonces, ¿qué proponemos?
Que dejemos de empujar cada uno su estatus preferido por separado y vayamos juntos ante Washington a exigir una respuesta.
La herramienta para hacer eso se llama Asamblea de Estatus.
¿Qué es la Asamblea de Estatus?
Es un mecanismo procesal participativo. No es una imposición de nadie. No es el PIP empujando la independencia ni el PNP empujando la estadidad. Es un proceso donde estadistas, libre asociacionistas e independentistas definen sus respectivas fórmulas y juntos van ante el Congreso de Estados Unidos a consultar y negociar la viabilidad, consecuencias y responsabilidades de cada una.
Y no es una idea nueva. Personas del PPD y del PNP ya han estado de acuerdo con este mecanismo en el pasado.
Así funciona:
La Legislatura aprueba una ley para convocar la Asamblea. El pueblo elige mediante el voto los delegados que representarán las tres opciones no coloniales: independencia, estadidad y libre asociación.
Cada delegación elabora su propia propuesta. Luego una comisión negociadora integrada por los tres sectores va ante el Congreso a negociar la viabilidad y los términos de cada opción.
Las alternativas negociadas regresan a la Asamblea para aprobación. Se presentan al pueblo mediante una campaña educativa amplia. Y finalmente el pueblo vota en referéndum entre alternativas reales.
El resultado no lo decide ningún partido. Lo decide el pueblo de Puerto Rico, informado y libre.
¿En qué se diferencia de un plebiscito?
En todo. Los plebiscitos que hemos tenido los organiza el gobierno de turno, con las opciones que más le convienen, sin negociación previa con el Congreso y sin garantía de que el resultado tenga consecuencias reales. Por eso no han resuelto nada.
La Asamblea de Estatus negocia primero y vota después. El Congreso está en la mesa desde el principio. Las opciones son reales porque ya fueron acordadas. Y el referéndum final tiene peso porque todo el proceso fue transparente y legitimado.
¿Por qué acabaría con la politiquería barata?
Porque por primera vez se impulsaría un proceso serio y con consecuencias.
El PNP ha usado el estatus para movilizar votos prometiendo una estadidad que nunca llega.
El PPD lo usa prometiendo un ELA que ellos mismos saben que es imposible bajo el régimen constitucional norteamericano. Y mientras tanto, el país sigue sin resolver nada y quienes han gobernado siguen en el poder.
La Asamblea de Estatus quita esa carta de la baraja. Si el estatus se resuelve en un proceso serio, democrático y fuera del calendario electoral, nadie puede seguir usándolo como anzuelo para ganar elecciones. El pueblo decide de verdad, una sola vez, con toda la información sobre la mesa.
Eso es exactamente lo que el PNP y el PPD no quieren que pase, porque ambos viven de la indefinición.
El momento de discutir este mecanismo es ahora.
Puerto Rico no puede seguir esperando. La Asamblea de Estatus no le impone nada a nadie. Le da a cada sector la oportunidad de presentar su mejor argumento ante el Congreso y dejar que el pueblo decida.
Los puertorriqueños hemos demostrado que cuando nos unimos, somos capaces de mover montañas. Lo hemos hecho antes y podemos hacerlo de nuevo. Estadistas, libre asociacionistas e independentistas tenemos más en común de lo que creemos: queremos un Puerto Rico próspero. La Asamblea de Estatus es el mejor mecanismo para lograrlo juntos. FIN