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Ante la mentira y la corrupción


Carta de Juan Dalmau a sus seguidores en las redes sociales.

El indulto concedido por Donald Trump a Wanda Vázquez Garced no admite comparación con la conmutación de Óscar López Rivera.  

Esa equivalencia que hace el presidente del Senado y que ahora repiten sus fotutos es un intento burdo de desviar la atención del hecho central e indiscutible: Wanda Vázquez se declaró culpable de corrupción.

Admitió haber participado en un esquema ilegal de financiamiento político y, a cambio de dinero, fue indultada junto a otros coacusados. No es un asunto ideológico ni un episodio histórico de descolonización: son hechos probados en el Tribunal Federal.

Frente a esto, el silencio de Jenniffer González y Thomas Rivera Schatz es grave.  

O denuncian y condenan el indulto a una convicta por corrupción, o quedan retratados como cómplices por asociación. No es “contra Wanda”: es contra Trump. Sin hipocresías.

El indulto impone, además, una exigencia inmediata de transparencia: que se publique el contenido de las grabaciones que Wanda Vázquez realizó mientras colaboraba con el FBI en reuniones y conversaciones —entre otros— con Jenniffer González y Thomas Rivera Schatz.

Ese material es de alto interés público y no debe quedar enterrado por una decisión política que obstruye la rendición de cuentas.  

Conviene recordar que John Blakeman (íntimo colaborador de Rivera Schatz) y Frances Díaz se declararon culpables; no fueron indultados y sí cooperaron con las autoridades.

Comparar a Wanda Vázquez con Óscar López no busca justicia ni coherencia histórica: busca confundir, distraer y encubrir.

Es momento de recordar nuestra historia de corrupción y compartirla.


Juan Dalmau



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